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Vitamina B12 contra la fatiga
La vitamina B12 es para muchos una gran
desconocida. Sin embargo sus efectos positivos para el organismo están más que
demostrados. Esta vitamina, presente en carnes, pescados y lácteos, es
imprescindible para la salud de la sangre y del sistema nervioso.
La vitamina B12, también llamada ciano-cobalamina es importante para el correcto
desarrollo de las células cerebrales y sanguíneas. De esta manera, diversos
estudios han demostrado que trastornos de la memoria, desorientación, bajos
reflejos, debilidad, fatiga o diversos desequilibrios psiquiátricos se ven
paliados con el consumo de esta vitamina.
Así mismo, otros estudios con personas fumadoras han demostrado que el consumo
de esta vitamina evita la aparición de células precancerosas que pueden llevar a
la formación de tumores bronquiales o pulmonares.
Síntomas de la carencia
Una persona que posea carencia de esta vitamina puede no darse cuenta de ello. A
veces los síntomas no aparecen hasta pasados dos o tres años.
Clínicamente su deficencia se manifiesta en el desarrollo de los glóbulos rojos
y del sistema nervioso. Se puede identificar fácilmente con un simple análisis
de sangre o de médula ósea. En la sangre se manifiesta por el cambio de forma y
el aumento del tamaño de los glóbulos rojos.
Sin embargo, no son necesarias estas pruebas para darse cuenta de que no se
consume suficiente vitamina B12. Existen una serie de síntomas, muy visibles,
que pueden ponernos sobre la pista. Así, cuando una persona carece de vitamina
B12 sufre fatiga y cansancio aparentemente inexplicables, falta de apetito,
nerviosismo, adormecimiento y hormigueo en las extremidades, depresión y cambios
de conducta, impotencia, hiperactividad de los reflejos, falta de concentración
o poca memoria.
Grupos de riesgo
Al ser una vitamina tan sólo presente en los alimentos de origen animal, uno de
los principales grupos de riesgo de carecer de ella son los vegetarianos
estrictos (aquellos que, además de no comer carne, no consumen ni productos
lácteos ni huevos).
De la misma manera, las personas mayores que llevan largo tiempo con una dieta
desequilibrada son propensos a tener carencias de vitamina B12. Otros grupos de
riesgo son las personas alcohólicas crónicas, los enfermos con patología
gástrica y quienes padecen la enfermedad de Biermer.
Alimentos ricos en B12
La única fuente original de vitamina B12 en la naturaleza se encuentra en los
microorganismos que habitan en el suelo, las aguas y el lumen intestinal de los
animales. Los vegetales se encuentran desprovistos de esta vitamina tan
importante para el ser humano.
Tan sólo existe cobalamina en los tejidos animales, especialmente en el hígado.
Así, los únicos alimentos que proveen esta vitamina son las carnes, pescados y
productos lácteos. Los alimentos que presentan mayor cantidad son el hígado, las
carnes, las vísceras, los pescados y los huevos. En menor cantidad la vitamina
B12 está presente en los productos derivados de la leche como los yogures o el
queso.
Para las personas vegetarianas es esencial enriquecer su dieta con levadura de
cerveza, champiñones o algas marinas. Las carencias de carne y pescado en la
dieta hacen que estas personas presenten gran deficiencia de vitamina B12 que se
puede paliar con el consumo de estos alimentos.
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