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¿Se muerde las uñas?
El hábito de morderse las uñas es una conducta
involuntaria que se presenta tanto en niños como en adultos. Le ofrecemos
algunas pautas para que pueda deshacerse de esta nociva costumbre.
Con frecuencia, el hábito de morderse las uñas consiste en un simple acto de
imitación adquirido durante la infancia. Aunque suele relacionarse con
sentimientos de angustia, inquietud, nerviosismo o aburrimiento, no hay una
relación directa entre la adquisición de esta conducta y estos estados de ánimo.
Sin embargo, se relaciona con ellos porque, normalmente, este tic suele
repetirse en situaciones de estrés, nerviosismo, ansiedad, insatisfacción
personal, etc.
El hábito, que aparece más o menos a los 5 años, aumenta su frecuencia hasta los
diez o doce años, edad en la que por regla general se suele renunciar a él.
Morderse las uñas es un acto reflejo difícil de controlar, si bien no es
imposible erradicarlo. Deshacerse de esa manía sólo requiere una gran fuerza de
voluntad y control sobre uno mismo.
Cinco pasos para evitar morderse las uñas
Decir a alguien “¡ten fuerza de voluntad!” es fácil, llevarlo a la práctica es
lo difícil. Mayoritariamente es complejo saber qué es tener fuerza de voluntad
porque no se concreta qué conlleva o porque una vez descubierto, no se aplica.
Sea consciente de que esta manía es un problema
Morderse las uñas tiene una relación directa y constante con el medio, es
vehículo de transmisión de infecciones. Utilizar los dientes como corta uñas
hace que sus piezas dentales acaben dañadas, la apariencia de sus manos y dedos
se verá afectada estéticamente.
Realice un registro de conductas ha evitar
Analizar por qué o qué situaciones provocan el hábito y buscar métodos para
evitarlo. Métase las manos en los bolsillos, manténgalas ocupadas constantemente
o cierre los puños en caso de no tener nada a mano para agarrar. Tenga en cuenta
que sus impulsos se multiplicarán cuando observe esta conducta en otros.
Pida la colaboración de las personas de su entorno
Haga saber a los que le rodean que desea abandonar este hábito y que está
luchando contra este vicio. Así le podrán dar un toque de atención cuando
sucumba a la tentación.
Utilice todos los métodos a su alcance
Aunque menos eficaz que lo anterior, otra de las cosas a hacer para disminuir la
frecuencia de realizar la mala costumbre, puede ser el utilizar pinta uñas de
sabor amargo. Se suele recomendar llevar a mano una lima que sirva para eliminar
las imperfecciones de los dedos, y así tener un instrumento optativo a los
dientes para mejorar el aspecto de las uñas.
Haga caso a las recomendaciones de los especialistas
Algunos autores aseguran que el mejor tratamiento es no hacer nada contra el
hábito ya que éste puede desaparecer por sí sólo. De hecho, es lo más habitual.
De cualquier forma, este consejo no es válido para los adultos, en los que ya se
habrá demostrado que el hábito no remite por sí solo.
Los especialistas que abogan por el conductismo, afirman que el mejor método es
enviarse auto instrucciones para lograr un mayor control de la situación. Guiar
la conducta mediante un autodiálogo interior (¡No te muerdas las uñas! o Hoy he
logrado no mordérmelas: ¡soy el mejor!) puede ayudar a disminuir la frecuencia
del hábito.
Fuente: mundogar.com
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