El objetivo de la meditación es alcanzar un
estado pleno de relajación mental y corporal a través de la fijación de ideas
relacionadas con una imagen abstracta, un objeto o una palabra. Al poner en
práctica esta disciplina se consigue aislar la mente de los miedos y las
preocupaciones de la vida diaria.
La meditación ofrece grandes beneficios para reducir el estrés y elevar la
capacidad intelectual. También pueden aliviarse algunas afecciones como la
hipertensión, las adicciones al tabaco o alcohol y ciertos trastornos de la
alimentación.
Meditar es un acto muy sencillo y al hacerlo se consigue la armonía y
tranquilidad necesaria para encarar de manera positiva el ritmo de vida actual.
Aprende a meditar
Lo
primero que debes hacer para conseguir una óptima meditación es adoptar una
postura relajada y cómoda que no te provoque ningún dolor muscular o articular.
La más recomendada consiste en sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, el
tronco erguido y los antebrazos apoyados en las rodillas con los puños
relajados. Recuerda que conseguir la inmovilidad total forma parte del proceso
de meditación, ya que aumenta el control y la autodisciplina.
El centro de la meditación puede ser la imagen
de un paisaje, un objeto de gran valor sentimental, una palabra con gran
significado o simplemente un pensamiento que sea positivo para ti. La clave está
en dejar de lado los pensamientos cotidianos y las preocupaciones a través de la
fijación de ideas más agradables y benéficas para el cuerpo.
Existen dos métodos básicos que puedes emplear
para iniciarte en la meditación: la concentración y la contemplación.
La técnica de concentración es muy sencilla y consiste en respirar a un ritmo
tranquilo al mismo tiempo que concentras tu mente en un objeto imaginario o
real. Centra tu atención en el objeto mientras alejas las ideas perturbadoras.
Con el tiempo conseguirás abstraerte de los problemas adoptando una actitud
positiva y pacífica frente a los mismos. Debes dedicarle unos 10 minutos a esta
práctica, sin embargo ten en cuenta el proceso mental previo y posterior a la
meditación.
Por otro lado, la técnica de contemplación es muy similar a la anterior con la
diferencia de que la mente se concentra en una idea abstracta. Borra de tu
cabeza las ideas que no te agraden y contempla la que has elegido como positiva
durante diez minutos. Repetir este pensamiento te producirá una sensación de paz
y bienestar.
Cuando termines con la sesión de meditación, estira tu cuerpo y vuelve a la
actividad normal con calma y sin ansiedad.