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Qué hacer para superar un complejo
Los complejos pueden llegar a influir negativamente en las personas,
condicionando las relaciones personales, laborales y la vida, en general. Por
definición, no están basados en datos reales sino que son pensamientos
irracionales que pasan de forma incesante por la mente.
Pautas para superar un complejo
Las emociones condicionan las conductas y los pensamientos. Los pensamientos, a
su vez, influyen en las emociones y en las conductas. Pensamientos del tipo “es
imposible mejorar mi aspecto” se pueden sustituir por otros como “¿qué puedo
hacer para mejorar mi imagen?”. Estos últimos son mucho más útiles, ya que
ayudan en la búsqueda de soluciones eficaces a los problemas. Así que cuando se
sienta mal por sus complejos, intente analizar sus pensamientos y reconvertirlos
de manera que sean positivos y constructivos.
Contraste su idea sobre el pensamiento negativo que tiene de sí mismo y que le
atormenta, con la opinión de los demás. Pregúnteles sobre la importancia de
tener tal defecto, y si ellos lo ven como defecto o no y por qué. Actúe como si
fuese un detective en busca de pruebas sobre aquello que le acompleja y
descubrirá si sus suposiciones son ciertas o no. Diferentes puntos de vista le
acercarán más a un pensamiento realista.
Piense en lo que le gusta de sí mismo, en sus cualidades... e intente sacar
partido de ellas. Desarrolle sus potencialidades.
Para mejorar su autoestima son importantes las relaciones sociales y estar
activo. No se quede encerrado en casa dándole vueltas a sus complejos, ya que
así sólo conseguirá que sus inseguridades vayan a más.
Puede inscribirse en un gimnasio y practicar aeróbic, bailes de salón, natación,
etc. Estas actividades además de ayudarle a mejorar su aspecto físico,
aumentarán su autoestima y bienestar.
Hay que diferenciar entre los valores estéticos y el resto de los valores de la
persona. ¿Hasta qué punto es decisivo el aspecto físico en la vida de una
persona? Piense si no está dejando de lado lo que realmente le importa y
reorganice su jerarquía de valores de manera que “lo estético” ocupe un lugar
que no condicione negativamente el resto de su vida.
Fuente: mundogar.com
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