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¿Puedo hacer ejercicio a mi edad?
La respuesta, en todos los casos, es sí. Pero
antes, se debe consultar al médico para saber cual será la manera más de
hacerlo…
Así como no existe una edad para dejar de hacer ejercicio, tampoco existe una
edad justa para hacerlo. En efecto, todas las personas, a cualquier edad, pueden
hacer algún tipo de actividad física para mejorar su salud.
Incluso si se padece una enfermedad crónica, como una diabetes o problemas
cardiovasculares, por sólo citar dos ejemplos, se podrían hacer determinados
tipos de ejercicios sin mayores problemas.
De hecho, la actividad física puede ayudar mucho a mejorar estas condiciones,
pero siempre y cuando sean realizadas bajo la supervisión de un profesional de
la salud, y durante los momentos en los que la afección está bajo el control del
paciente. Caso contrario, el ejercicio podría ser incluso perjudicial.
Por eso, tal como lo señalamos, se debería consultar siempre con el médico de
cabecera para tener una buena guía, especialmente si se es un hombre mayor de 40
años o una mujer mayor de 50, y se planea hacer una actividad vigorosa, que
provoque alto ritmo respiratorio y mucho sudor, en lugar de una actividad
moderada.
Tal vez, bastará con una consulta telefónica al doctor, aunque si se han tenido
dificultades previas éste profesional podría citarlo para una consulta personal.
De hecho, si ha tenido o tiene alguno de los quince siguientes problemas que
pasaremos a enlistar, será FUNDAMENTAL consultar personalmente con su doctor,
antes de aumentar la actividad física:
1. Una enfermedad crónica, o un alto de riesgo de sufrir una, por ejemplo si se
es fumador, obeso, o bien un historial familiar donde se ha sufrido de una
determinada enfermedad crónica.
2. Dolores de pecho
3. Dificultades para respirar
4. La sensación de que el corazón salta, late demasiado rápido, o se agita más
allá de su control
5. Sangre que no coagula
6. Infecciones o fiebre
7. Pérdida de peso de origen desconocido
8. Llagas o úlceras en los pies o tobillos, que tardan en curar
9. Articulaciones hinchadas
10. Sensación de mucho dolor o un caminar irregular después de una caída
11. Retinas que sangren, o cirugías o tratamientos con láser en los ojos
12. Una hernia
13. Cirugía de cadera
14. Sensación de fatiga
15. Mareos frecuentes
Fuente: enplenitud.com
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