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¿Por qué la mujer debe hacer ejercicio?
EJERCICIO Y MEDICAMENTOS
Me atrevo a afirmar que más de 70% de los trastornos que sufre y siente la mujer
a lo largo de su vida guardan una relación directa o indirecta con el
sedentarismo o falta de actividad física.
Desde la acumulación de tejido adiposo hasta la
fragilidad ósea son alteraciones que, con un alto grado de efectividad, se
pueden combatir y prevenir desde los 10 años de edad y esto mediante una
educación física escolar contemporánea y científicamente aplicada. (I. Vuori,
Bone. Vol 18, 1996).
No se requiere de mayores medios materiales sino más bien de mejores recursos
profesionales.
Los tratamientos médicos o recomendaciones
mediante medicamentos, son más efectivos y dan mejores resultados si son
acompañados por una actividad física adecuada.
Ingerir calcio más ejercicio es mucho más efectivo
para el hueso que si se da sólo calcio. Si se toma algún medicamento para bajar
el colesterol, éste es mucho más eficiente si se indica ejercicio físico
adecuado, ya que mientras el medicamento actúa bajando el colesterol LDL
("malo"), el ejercicio sube el HDL ("bueno").
El ejercicio potencia y se añade positivamente a gran parte de los medicamentos
que se le indican a la mujer.
SARCOPENIA
En mis 10 años de estudios sobre desarrollo, crecimiento, envejecimiento y
ejercicio físico (Saavedra, C. Journal of Sport Medicine. Vol. 23, n. 9, USA),
he podido constatar que la principal causa de muchos de los síntomas que la
mujer siente en su diario vivir, guardan relación con una patología
recientemente descripta in extenso: SARCOPENIA, es decir, la pérdida de tejido
muscular, y con esto la pérdida de la capacidad funcional del tejido muscular,
que involucra pérdida de fuerza, resistencia, agilidad, equilibrio y
coordinación, variables que, en buena condición, son el reflejo de una buena
salud cardiovascular (Gerontology, Vol. 50 A, 1995), metabólica y
ósteo-muscular.
La mujer a muy temprana edad pierde tejido muscular y gana tejido adiposo,
producto de sus hábitos sedentarios de vida. Este fenómeno no se observa en la
mujeres físicamente entrenadas y tampoco se aprecian los síntomas que el gran
porcentaje de las mujeres comunes presentan y que hace que visiten al medico
periódicamente.
El envejecimiento no es sinónimo de enfermedad en la mujer. El envejecimiento en
la mujer, acompañado por el hipoestrogenismo (disminución en la producción de
estrógenos) ..." que sumados a condiciones genéticas propias e individuales,
determina distintos ritmos y grados de envejecimiento. Así la edad cronológica
no tiene una correspondencia directa con la edad fisiológica" (Soc. Chil. de
Climaterio, 1995) y la edad fisiológica de la mujer, puede ser positiva y
significativamente alterada, por la práctica adecuada del ejercicio físico.
(Saavedra C., Boletín de la Soc. Chil. de Climaterio, Marzo 1997).
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