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Perder kilos sin perder la cabeza
Las estrategias de pérdida de peso basadas en
dietas penalizantes y programas de ejercicio extenuantes no suelen funcionar.
Una motivación adecuada es el punto de partida válido para lograr el éxito en el
propósito de eliminar esos kilos de más, sin perder la cabeza...
Según John P. Foreyt, profesor en el ”Baylor College of Medicine de Houston, el
primer paso para adelgazar consiste en exponer las razones personales para
perder peso. La motivación para hacerlo debe ser positiva. No suele funcionar
una motivación negativa. Hay que dejar de considerarse como una persona gorda y
pasar a verse como una persona que merece cuidados, para llegar a convertirse en
una persona sana. Además, lo importante a la hora de adelgazar es perder la
grasa corporal sobrante y muchas dietas lo único que consiguen es eliminar
líquidos.
El acto de comenzar a perder peso siempre debe ser gradual. Lo primero es
empezar por uno o dos pequeños cambios que no representen un gran esfuerzo. Por
ejemplo, el llevarse al trabajo las comidas de casa en lugar de comer en un
restaurante. También está el tener a mano más alimentos saludables con poco
contenido de grasa.
Cambiar la actividad
A la vez que se eliminan ciertos hábitos, también hay que reactivar otros. El
ejercicio es tan importante, para perder peso y mantenerse, como los cambios en
la dieta. El “plan 100 más 100” consiste en quemar 100 calorías más por día de
las que se quemaban antes de comenzarlo. Por ejemplo, andando se consumen entre
cinco y seis calorías por minuto. Entonces se añadirán 20 minutos de marcha al
día. Y a la vez se deberán reducir 100 calorías de la dieta. Una persona con
sobrepeso que logre mantener esto durante un año, podría perder cinco kilos sin
hacer nada más.
Al incorporar nuevos hábitos a la rutina diaria, es importante que sean
elecciones que puedan mantenerse durante toda la vida. El tomarse muy en serio
el hecho de tener que perder peso es fundamental. Muchas personas fracasan en
sus tentativas por el poco convencimiento de conseguir éxito en una empresa, en
la mayoría de las ocasiones, dura y sacrificada.
Comida y emociones
Es importante escribir un diario de comidas sin cambiar los hábitos
alimenticios. Así se puede llegar a la conclusión de que se comen porciones más
grandes y se pica entre horas más de lo que se pensaba en un principio. Un
diario además resulta útil para averiguar qué razones llevan a comer. Aún
estando sanos es conveniente hacer un control de la realidad. Así se podrá
analizar qué grupos de alimentos se consumen poco y si se consume mucha o poca
grasa.
Las emociones también juegan un papel fundamental. Mucha gente tiende a
interpretar ciertas claves emocionales (como temor, cansancio o soledad) como
hambre, cuando en realidad no tienen nada que ver. En esos casos, comer es la
forma de muchas personas de dar la espalda a sus contratiempos. Lo mejor es
averiguar qué pasa cada vez que se siente hambre. De esta manera pronto se
empieza a distinguir distintos grados de hambre física y a separar el hambre
auténtica del cansancio, miedo o desaliento.
Mandamientos para adelgazar
Lo primero, comer cuando se tenga hambre. Se tiene hambre física menos veces de
lo que se piensa y se necesita comer menos para saciarla. También es importante
comer sentado y en un entorno tranquilo. En el momento de comer tampoco hay que
tener cerca distracciones. La sensación de saciedad sólo llega al ser consciente
de que se está comiendo. Por supuesto, hay que comer lo que se quiera. Pronto se
empezará a distinguir entre lo que se cree que se quiere y lo que el organismo
realmente necesita.
Nunca hay que esconderse para comer. La propia persona debe controlar lo que
come. Y en el momento de comer no hay que inculparse si se ingiere más de lo
debido. Todo el mundo es humano. Y sólo de uno mismo depende volver al buen
camino. Por último, comer es un placer. Sólo hay que darse cuenta de que tiene
un límite y que se está satisfecho.
Fuente: mundogar.com
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