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Las emociones potencian la inteligencia
Ni la facilidad para comprender ideas abstractas,
ni la habilidad para llevar a cabo complicados cálculos matemáticos. Lo
realmente importante, según explica Daniel Goleman en su libro Inteligencia
emocional, es la capacidad para adaptarse a la realidad del mundo en el que se
vive.
“La inteligencia es ese principio que ordena armoniosamente las funciones
mentales y cerebrales para permitirnos entender, comprender, conocer y resolver
las diferentes circunstancias de nuestra realidad”. Así resume el científico
peruano Claudio Cerdeño cuál es la naturaleza de la inteligencia.
Cerdeño explica que, para adquirir el orden en el conocimiento de las cosas y de
las circunstancias de los hechos, es necesario aprender a identificar,
discernir, deducir y aprender muchísimas cosas. También es necesario incorporar
en la memoria las informaciones que dan un conocimiento racional y coherente de
cada disciplina y de cada materia que se estudie.
Las diferentes inteligencias
Dicen los expertos que cada individuo posee una inteligencia definida para
ciertas cosas, que “hay inteligencias para cada rama del saber humano. Para la
teología, la cibernética, la medicina, el ingenio, las estrategias, para la
construcción y para la destrucción, para el bien y para el mal”, señala Cerdeño.
Tanto es así que cada ser humano desarrolla su inteligencia en unas actividades
más que en otras. Se puede ser muy inteligente en un determinado oficio y un
negado para el resto de las cosas. Sin embargo, la inteligencia emocional puede
ayudar a superar estas carencias.
La inteligencia emocional
En 1994, Daniel Goleman, haciéndose eco de una serie de teorías surgidas en los
años 80 y 90, publicó el libro Inteligencia emocional. En este best-seller
mundial se incluía un test para medir la inteligencia emocional de cada persona
y las estrategias para superar las carencias individuales detectadas.
El autor, profesor de la Universidad de Harvard en Estados Unidos y periodista
científico del periódico New York Times, tiene su propia consultoría sobre la
inteligencia emocional y su aplicación a lo que puede ser una gran fuente de
ingresos económicos: el mundo de la empresa y, sobre todo, de las relaciones
entre trabajadores, la motivación y el liderazgo.
Dominar los sentimientos
Según Daniel Goleman, personas con un alto cociente intelectual fracasan en su
vida, mientras que otras menos inteligentes logran éxitos asombrosos. Esto se
debe a que las segundas desarrollan mejor la forma de hacer valer su
inteligencia en el ámbito social y potencian o reequilibran su capacidad
intelectual haciendo actuar los sentimientos, controlando los impulsos, la
motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la agilidad mental, etc.
Abandonar o desarrollar estos aspectos repercute negativa o positivamente en la
vida del individuo y, en consecuencia, también en su salud, en su capacidad para
superar el estrés y hasta en la forma de manejar la violencia. En definitiva,
Goleman explica que la inteligencia no sería otra cosa que la capacidad de
adaptarse a la realidad del mundo en el que se vive. Y que esto repercute en el
mundo interior del individuo y en todo su entramado social.
Inteligencia artificial
Todo esto es de vital importancia hoy en día, cuando prima el individualismo y
el control estrictamente personal de los medios tecnológicos. Parecen triunfar
más quienes están mejor preparados para trabajar en solitario con un ordenador y
mantener su mundo de necesidades al margen del orden social.
El uso de las nuevas tecnologías en la era de la informática y las nuevas
comunicaciones puede servir tanto para aislar al individuo como para desarrollar
nuevos mecanismos de trabajo y conocimiento que permitan superar los retos
actuales.
Fuente: mundogar.com
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