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La elección del colchón y la espalda
Desde principios del siglo XX se ha pensado que
para aliviar los dolores de espalda lo más recomendable eran los colchones
duros; un reciente estudio científico ha desmentido este tópico. Las
investigaciones aconsejan los somieres de firmeza intermedia para mejorar la
intensidad y la evolución de este dolor.
El primer estudio realizado en el mundo sobre el efecto de la firmeza del
colchón en la evolución del dolor de espalda, ha demostrado que un colchón de
firmeza intermedia mejora 2,4 veces el dolor en la cama, 1,9 el dolor al
levantarse y 2,10 el grado de incapacidad física.
La fundación Kovacs, precursora de esta investigación y de muchas otras
relacionadas con la dolencia de esta parte del cuerpo, asegura además, que este
tópico estaba tan arraigado y extendido que incluso el 76% de los traumatólogos
pensaba que un somier duro conseguía mitigar dicho dolor.
En el estudio, que ha sido realizado por un equipo de traumatólogos,
neurocirujanos, rehabilitadores y demás especialistas, han participado 313
personas con lumbalgia crónica. Los pacientes fueron divididos en dos grupos;
uno de ellos probó un colchón muy firme y el otro un colchón de firmeza media
durante tres meses. Los resultados demuestran que el simple hecho de cambiar de
colchón mejoró el dolor de espalda y permitió que entre el 30% y el 40% por
ciento de los pacientes, respectivamente, abandonaran la medicación que estaban
tomando contra el dolor de espalda.
Tópicos falsos
Según explica el Dr. Andrés Peña, jefe de sección de Rehabilitación
Reumatológica del Hospital Ramón y Cajal, la creencia generalizada entre la
población es que cuanto más firme es un colchón, más útil es para prevenir o
tratar el dolor de espalda, “esa creencia ha sido perpetuada y tan amplificada
por una publicidad carente de rigor que ha llegado a influir en la opinión de
los médicos: según una reciente encuesta norteamericana, el 95% de los
traumatólogos piensa que el colchón influye en el dolor de espalda y el 76%
recomienda un colchón muy duro a sus pacientes”.
La mejoría del grado de incapacidad física utilizando un colchón de firmeza
intermedia es muy importante, ya que muy pocos tratamientos médicos han
demostrado ese efecto en pacientes crónicos. El estudio ha desvelado que la
instalación de un somier de firmeza intermedia provocó el abandono del
tratamiento farmacológico y una mejoría del dolor y la incapacidad que fue
superior a la que han demostrado lograr la mayoría de los tratamientos médicos
en este tipo de pacientes.
¿Por qué creemos que un colchón duro es mejor?
En este estudio se apunta que la causa de esta “creencia errónea” es una
cuestión semántica. A principios del siglo XX la superficie más habitual de
descanso era un colchón de lana colocado sobre un somier de muelles
horizontales, y fue entonces cuando los médicos comenzaron a recomendar "una
cama dura" que evitase la deformación central, a todos los pacientes con
dolencias de espalda. A partir de aquí, se lleva interpretando durante años que
un colchón “cuanto más duro mejor”.
Además, esa creencia errónea ha sido reforzada explícitamente por unos mensajes
publicitarios irresponsables, que se ha permitido emitir pese a que carecían de
base científica, y su efecto perjudicial persiste en la mente de los pacientes.
Este hecho, que también respalda la importancia de los factores cognitivos y
psicosociales en la evolución de las dolencias de la espalda, demuestra el
efecto perjudicial sobre la salud pública que puede tener la publicidad cuando
no se le exige que fundamente adecuadamente sus aseveraciones.
Fuente: mundogar.com
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