|
Formas
de uso de las plantas medicinales
Las plantas, según sus diferentes modos de uso o preparación, pueden actuar
desde el plano propiamente físico (tejidos, órganos, y sistemas del cuerpo)
hasta estados mentales, emocionales, o incluso el campo energético y espiritual,
como en el caso de las esencias florales, descubiertas por el doctor Edward
Bach.
Muchas de las plantas se usan de múltiples formas. Y muchos de estos remedios
pueden complementarse o tener efectos similares. Podemos beneficiarnos de las
propiedades de las plantas por medio del alimentos o bebida, baños,
inhalaciones, colutorios, gargarismos, masajes, emplastos...
Formas más corrientes de uso de las plantas medicinales:
Aceites esenciales.
Se obtienen por destilación y es la parte más potente de la planta. Se usan como
condimento, en aromaterapia o para introducirlo en la piel a través del masaje.
Los hay de Limón, Lavanda, Pino...
Aceites medicinales.
Son aceites, preferentemente de oliva puro, a los que se han añadido plantas
digestivas, o con otras propiedades, cuya absorción por el organismo, es más
fácil de ese modo. Hay aceites digestivos con Salvia de los prados, el Lúpulo o
Limonero. Y digestivos y aromáticos con Laurel, Romero o Tomillo.
Aguas aromáticas.
Se preparan con aceites esenciales disueltos, normalmente, en alcohol, a los que
se añade el agua. No se conservan más de un mes desde su preparación. Por
ejemplo el agua carminativa contiene esencias de: Alcaravea, Limón, Cilantro,
Hinojo y Menta.
Alimento.
Crudas o cocidas. Hay, aunque no seamos conscientes de ello, muchas plantas
y frutas de las que comemos, con propiedades medicinales. Por ejemplo en
ensaladas, el Diente de león o la Verdolaga. Y como verduras cocidas, la Ortiga
o la Parietaria.
Baños.
Se añaden al agua de baño las propiedades medicinales de las plantas, ya sea
en infusión, decocción, esencias, sales etc. Pueden ser relajantes como la
melisa o la cebada. Estimulantes como el pino. O emolientes y limpiadoras como
la manzanilla o el pensamiento.
Cocimientos.
Se obtiene hirviendo la planta durante quince o veinte minutos, si son flores o
hierbas. Y de treinta a cuarenta minutos si se trata de raíces o cortezas
leñosas. Se pueden usar de este modo la Zarza o la Grama común entre otras.
Compresas.
Puede ser una gasa humedecida en infusión o cocimiento de la planta, y
colocada en la zona afectada. O prensar suavemente la planta cruda o hervida,
envolverla en la gasa, y colocar sobre la piel. Por ejemplo la compresa de Brezo
fresco.
Comprimidos, cápsulas, pastillas, píldoras, grageas o perlas.
Son preparados mas o menos sólidos, a base del resultado de triturar o prensar
las plantas. Otros menos densos, a base de aceites o extractos con sus
propiedades. Podemos encontrar perlas de Germen de tigo, pastillas de Alfalfa...
Artículo
anterior
Página siguiente
|