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¿Es la comida rápida tan mala como dicen?
En la actualidad, debido al ritmo de vida
existente y a la invasión de la publicidad, entre otras cosas, se ha abandonado
la “dieta mediterránea” o tradicional y se ha sustituido por hábitos y productos
importados que son poco beneficiosos. Los pequeños de hoy en día, prefieren la
comida rápida y las bebidas gaseosas que les reporta un exceso de grasas y
azúcares afectando negativamente su salud.
¿Qué motiva al consumo de la comida rápida?
Este tipo de comida atrae por su textura, sabor, color y aspecto .
Las modificaciones en el estilo de vida, la disminución de tiempo para cocinar y
los hábitos alimenticios. Estos productos son más rápidos y fáciles de cocinar.
Gran disponibilidad de alimentos que engordan como los dulces, bollería,
hamburguesas, pizzas.
Problemas psicológicos (depresión, ansiedad) que incrementa la ingesta de estos
alimentos.
Sedentarismo, porque las personas se vuelven más cómodas y no realizan el
ejercicio diario recomendado por los médicos. La grasa acumulada no se elimina
del organismo.
Componentes de la comida rápida
Aditivos como los conservantes, colorantes y potenciadores de sabor.
Elevada proporción de proteínas de origen animal.
Contienen niveles elevados de azúcares simples, grasas saturadas, colesterol,
sodio y aditivos. En una dieta normal, los hidratos de carbono no deben exceder
del 50- 55%, siendo un 10% azúcares simples, 12- 5% de proteínas, 30-35% de
grasas y un valor de 6g/ día de sodio.
No aportan fibra ni vitaminas al organismo.
Efectos en el organismo
Acelerado deterioro de la salud a nivel general.
Obesidad infanto- juvenil, sobrepeso y exceso de colesterol en adultos. La dieta
normal debe contener 2000Kcal/ día, y sólo una hamburguesa y las patatas fritas
cubren casi la mitad de energía total diaria recomendada por los médicos y
nutricionistas
Enfermedades cardio-vasculares.
Estreñimiento.
Caries, debido a la excesiva ingesta de azúcares, sobre todo, en los refrescos.
Fuente: mundogar.com
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