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Derrotando al cáncer
La batalla contra el cáncer se encuentra en una etapa crucial. Debido a los
avances recientes, cada vez es más posible imaginar un momento en un futuro no
muy distante en el que nuevos tratamientos médicos serán capaces de domar a la
enfermedad, transformándola de un potente asesino en algo similar a una dolencia
crónica.
Los investigadores han descubierto muchos aspectos de la biología molecular
básica del cáncer, esto además con ayuda de la gran cantidad de conocimiento que
ha producido el Proyecto Genoma Humano en los últimos diez años. Así han llegado
a comprender cómo progresa la enfermedad. En verdad han llegado a comprender
mucho más claramente que antes que el término "cáncer" se refiere propiamente no
a una enfermedad única, sino más bien a un amplio rango de enfermedades que
solamente tienen en común el hecho que son causadas por células que no saben
cuándo dejar de dividirse. El entendimiento ha llegado ahora al punto en que
puede convertirse en acción.
Los próximos años verán un despliegue de nuevos tratamientos que se añadirán al
gran cambio en la manera cómo el cáncer es visto y combatido por la sociedad.
Gran parte de los que distingue a los nuevos tratamientos contra el cáncer de
los antiguos es la precisión con la que son dirigidos hacia la enfermedad que
deben combatir.
El futuro del tratamiento contra el cáncer
No existirá nunca una "cura para el cáncer". Pero nuevas ideas prometen
tratamientos para las múltiples enfermedades que en la actualidad constituyen el
cáncer.
Los científicos se encuentran optimistas en relación al futuro del tratamiento
contra el cáncer. Muy optimistas. Tal como señala Paul Workman, director del
Centro del Reino Unido para la Investigación del Cáncer para la Terapia del
Cáncer -una obra de beneficencia-: "Esta es la segunda era dorada de la
investigación del cáncer". Si bien nadie espera una cura para el cáncer en la
década siguiente, muchos piensan que puede adquirir el estatus de una enfermedad
crónica con la que las personas pueden vivir; en otras palabras, algo así como
la diabetes.
La mayoría de los fármacos utilizados en las terapias actuales, y que fueron
desarrollados durante la primera era dorada -en la década de los años setentas-
simplemente atacan a las células en división. Esto detiene a los tumores, pero
también mata a todas las células que proliferan rápidamente, sin importar su
origen, función o estado de salud. La acción de estos fármacos en tejidos
normales ocasiona los efectos colaterales asociados con el tratamiento para el
cáncer, incluyendo náuseas, fatiga y sistemas inmunológicos debilitados.
En contraste, la nueva generación de medicamentos -varios de ellos se encuentran
actualmente en la clínica- atacan solamente a las células alteradas. Estos
fármacos están diseñados para arreglar los problemas moleculares específicos en
un tumor que conducen a su crecimiento.
* Extracto de 2 artículos publicados en The Economist, Octubre 16, 2004, Volumen
373 Número 8397
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