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Punta
del Este
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Viniendo
desde Montevideo por la Ruta Interbalnearia, siguiendo la cinta de
blancas, finas, relucientes arenas, el viajero verá de pronto, al
descender de un lomo en la panorámica carretera, surgir ante sí un
paisaje de altas torres bordeando el mar, pero faltará un largo andar
por la costanera antes de entrar en la península propiamente dicha. Las
playas le han ido acompañando, al igual que yates y embarcaciones en
busca de sus amarras. La península es un mundo de contención para el
ímpetu del oleaje oceánico y da lugar a dos diferentes tipos de costas :
Brava y Mansa. La primera, directamente enfrentada al Atlántico, goza de
la predilección de quienes gustan desafiar las envolventes espumas. La
segunda, calma y suave, deleita a la infancia y a personas de
temperamento reposado. Al ser una lengua de tierra rodeada de mar, goza
de una mayor oxigenación del aire y de mayor proporción de ozono, yodo y
salitre que una zona costera común.
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Balneario por excelencia, se halla condicionado, en buena medida, al
mar. Los espejos de agua de las piletas en predios particulares y en
algunos hoteles complementa, más allá de la comodidad, el aspecto
estético y constituyen una característica local. La oferta global de
alojamiento, comprendiendo hotelería, para-hotelería y arrendamientos de
inmuebles, supera las cien mil camas, los servicios de todo tipo están
dispuestos para atender una demanda aún mayor.
Cuando llega la noche, otras atracciones convidan al turista. Los
espectáculos musicales y culturales, las discotecas donde se reúne la
juventud, la emoción del tapete verde y los juegos en los casinos o
asistir a estrenos absolutos en salas cinematográficas. Para gourmets,
se abren las puertas del paraíso culinario, pues aquí la cocina
especializada de todo el mundo despliega su mejor arte.
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Hoy, el acceso a las doradas arenas de Playa La Brava es una invitación
al placer y al regocijo. Las reformas estructurales han cambiado su
imagen y mejoraron la calidad de vida de sus habitantes. Chicos y
grandes viven la naturaleza con la comodidad del progreso. Las nuevas
rutas de doble vía, la importante inversión hecha para iluminar los
caminos, la preocupación por aligerar el tránsito en zonas que en otros
tiempos eran intransitables a cierta hora del día -como el trayecto
entre La Brava y La Barra-, han hecho que la ciudad de Punta del Este y
el Departamento todo de Maldonado mejoren su imagen de cara al futuro.
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Cada año con mayor fuerza, La Barra de Maldonado se convierte en un polo
de atracción turística complementaria en ocasiones y en otras
absolutamente independiente de Punta del Este. Este lugar que fue
capitalizando de a poco a los turistas que no querían acercarse al ruido
de la Punta tiene hoy su propia intensa vida social. Poco queda de los
tiempos en que La Barra era un solaz de tranquilidad. Hoy las
discotecas, los bares, los paradores y las grandes casas han cambiado su
cara y su paisaje. Por debajo, aún corre el bellísimo arroyo Maldonado,
repleto de historias de otros tiempos (que hablan de la vida tranquila y
los mascarones de proa de algunos barcos) y escribiendo cada día las
historias de este presente.
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El puerto de Punta del Este es un clásico. Uno de los paseos que todos
los turistas, ya sean novatos o baqueanos, y también los habitantes de
Maldonado realizan a menudo. Ahora, la nueva rambla portuaria hace que
este concurrido paseo, además de estimulante, sea más seguro. Concebido
para que corra en un único sentido, con espacios generosos para
estacionamiento y un paseo peatonal de cuatro metros y medio de ancho
resguardado por barandas con tramos de madera, el puerto ha vuelto a ser
uno de los sitios elegidos por todos. Este rejuvenecimiento del lugar
incluyó miradores, iluminación con equipamientos de procedencia
italiana, bancos y papeleras inglesas y como broche de oro una extensa
pasarela de madera elevada sobre las dunas que sirve como acceso a la
playa. El nuevo y moderno paseo costero y portuario ha fortalecido el
área gastronómica de la zona.
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A partir de las últimas remodelaciones, la avenida Roosevelt se ha
convertido en algo más que una zona de tránsito. Además de ser una de
las principales vías que unen Punta del Este y Maldonado, esta avenida
es un gran centro comercial lineal que ofrece una múltiple variedad de
productos y servicios a la población de la zona, manteniendo libres de
locales comerciales los elegantes barrios residenciales que se extienden
hacia la costa y hacia el norte de la avenida. Entre los nuevos
edificios que se han levantado está el Shopping Punta del Este, que
reúne a las mejores marcas. Por su condición de eje central no costero,
es atravesada por distintas calles y avenidas que convergen en la
península. Los nudos circulatorios generados a partir de estos cruces se
resolvieron con rotondas que actúan como distribuidores del tránsito
hacia los distintos puntos. Además a lo largo de la avenida Roosevelt se
han construido ciclovías que se imponen como un nuevo estilo de vida en
la ciudad. Estas veredas lisas acompañan el cambio permitiendo a grandes
y a chicos disfrutar de un paseo en bicicleta o en rollers con total
seguridad. La buena concepción estructural de esta importante red vial
ha hecho que no se comprometa la belleza natural de la zona.
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