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Japón reitera que no planea cambiar reservas al euro
Japón reiteró el miércoles que no tiene planes
de modificar la composición de sus enormes reservas
internacionales, las mayores del mundo, vendiendo dólares y
comprando euros.
"No tenemos planes de cambiar la composición de las tenencias de
divisas en las reservas internacionales y no estamos pensando en
expandir nuestras tenencias de euros" dijo a Reuters Masatsugu
Asakawa, director de la división de mercados cambiarios del
Ministerio de Finanzas.
Tras el comentario,
el euro mostraba un descenso a niveles en torno a 1,3217 dólares
a las 09:42 GMT, desde un máximo en la jornada de 1,3270,
mientras que contra el yen, el dólar alcanzó un máximo en el día
cerca de 104,80 unidades de moneda japonesa.
La moneda norteamericana había iniciado la jornada en Asia a
alrededor de 104 yenes.
El dólar había descendido a sus mínimos en varias semanas contra
las otras principales divisas después de que el banco central de
Corea del Sur dijera el lunes que diversificaría sus reservas
internacionales, las cuartas mayores de Asia, que ascienden a
200.000 millones de dólares.
La entidad coreana había expresado su intención de moverse desde
los bonos gubernamentales hacia valores de alto rendimiento y
una mayor variedad de monedas.
Pero el dólar repuntó el miércoles después de que Corea del Sur
indicara que este plan de diversificación no es nuevo ni implica
que venderá dólares.
Las reservas internacionales de Japón han sido las mayores del
mundo desde hace más de cinco años. A fines de enero, estas
reservas ascendían a 840.966 millones de dólares, de los cuales
696.978 millones de dólares estaban colocados en valores, y
124.225 millones en efectivo.
El resto incluye posiciones de reserva en el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y oro.
Las autoridades japonesas no dan cifras desagregadas de sus
reservas por monedas. Pero ante la enorme intervención de Japón
en el mercado cambiario en el pasado, en el que vendía yenes a
cambio de dólares, se cree que las reservas están compuestas
principalmente por moneda estadounidense.
Japón vendió una cifra récord de 20 billones de yenes (192.000
millones de dólares) en sus intervenciones cambiarias en el
2003, y otros 15 billones de yenes en los tres primeros meses
del 2004, en un intento para detener lo que consideraba como un
alza excesiva del yen.
La fortaleza excesiva del yen es considerada como algo malo para
los exportadores japoneses, ya que puede reducir el valor de sus
ganancias en el exterior o hacer sus bienes menos competitivos
en los mercados internacionales y acelerar la deflación, que ha
afectado a la economía japonesa por más de cinco años.
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