El
pasado martes 1 de agosto la picaresca esotérica asomaba, una
vez más, a los titulares españoles. Una vidente viguesa de 23
años, Fátima M. B., era denunciada por la familia de Julia
F. V., una disminuida psíquica a quien la "meiga"
habría estafado, presuntamente, 2.300.000 pesetas.
Según la denuncia cursada por Mª Dolores F. V., hermana
de la víctima, Julia habría contactado con la bruja el pasado
marzo a través de un anuncio insertado por la vidente en la
prensa local. La pitonisa diagnosticó a la incauta un "mal
de ojo" para cuya protección la consultante debería
someterse a complejos y costosos tratamientos mágicos de
"limpieza astral". A partir de aquella primera
consulta siguieron otras, en cada una de las cuales Julia debía
desembolsar sumas que oscilaban entre las 20.000 pts y varios
cientos de miles. Hasta el extremo de llegar a solicitar un crédito
bancario para poder costear los honorarios de la pitonisa. Ante
la negativa del banco a sufragar estas consultas esotéricas,
pero azuzada por el temor al "mal de ojo" que se cernía
sobre ella, Julia decidió pedir dinero a su familia, que
durante algunas semanas atendió las minutas de la
"meiga". Pero cuando las sumas entregadas a la vidente
superaban los dos millones trescientas mil pesetas, Mª Dolores
decidió interponer una denuncia contra la bruja, en la Comisaría
de la Policía Nacional de Vigo, procediéndose inmediatamente a
la detención de Fatima M. B., con quien inmediatamente MM se
puso en contacto. La vidente ha decidido no hacer declaraciones
por temor, según ella, a que sus palabras puedan perjudicarla
en el juicio por estafa a que deberá enfrentarse en los próximos
meses.
Y es que el terror al "mal
de ojo" y otros "chantajes esotéricos" suponen
una excelente forma de presión psicológica para mentes
sugestionables y supersticiosas, hasta extremos increíbles.
Pocos días antes de que Fátima
M. B. fuese detenida por la policía viguesa, otro supuesto
brujo era puesto a disposición judicial en Madrid. Pero su caso
presenta tintes todavía más dramáticos.
El nigeriano Festus E.,
de 36 años, lideraba una organización de trata de blancas
conocida como "la banda del vudú". Esta siniestra
mafia reclutaba jóvenes en Nigeria, que eran trasladadas hasta
nuestro país utilizando la ruta Lagos-Frankfurd-Madrid, atraídas
por falsas ofertas de trabajo. Una vez en la capital eran
confinadas en varios pisos que la banda poseía en Leganés y
Aluche donde, tras retirarles la documentación, eran sometidas
a un ritual de brujería africana, durante el cual les era
rapado el vello púbico. Ese vello púbico, así como objetos
personales de las jóvenes nigerianas, era utilizado por los
proxenetas para amenazar a las muchachas con terribles
maleficios vudú, y rituales de magia negra, si se negaban a
prostituirse o denunciaban a la policía las actividades de la
banda.
Esta amenaza, que podría
parecer infantil a los pragmáticos europeos, pero que resulta
terrible en la cultura animista africana, fue suficiente para
que hasta 40 nigerianas se viesen obligadas a ejercer la
prostitución en la Casa de Campo, la calle Capitán Haya, y
varios clubs de carretera de Madrid. Cuando agentes del Grupo
III de la Brigada de Extranjería y Documentación procedieron
al registros de los pisos utilizados por la "Banda del Vudú",
descubrieron numerosos fetiches y elementos de brujería
africana, y hasta tres bolsas de vello púbico... Según fuentes
policiales consultadas por MM, aunque han sido detenidos los
lugartenientes que se encontraban en España, los cerebros de la
banda continúan en Nigeria, desde donde exportan prostitutas
bajo la amenaza de la brujería, a otros países europeos.
El terror a denunciar
El temor a la brujería es utilizado por videntes españoles,
con prostitutas provenientes de otros países latinoamericanos,
donde las creencias animistas africanas fueron exportadas, a
partir de 1501, por los barcos esclavistas. Creencias que una
vez en el Nuevo Mundo se sincretizaron con el santoral cristiano
de los misioneros blancos, dando lugar a religiones como la
Santería, el Candomblé o el Palo Mayombe,
profundamente arraigadas en la población de países como Cuba,
Brasil, Colombia, etc, y que se han vuelto contra muchas jóvenes
que han llegado a España víctimas de las redes de prostitución.
Adriana, por ejemplo, es
una joven de 21 años, que ejerce la prostitución en un
conocido club coruñés. Ganadora de un certamen de miss turismo
en su Colombia natal, llegó a España de manos de una red de
prostitución de lujo. Tras pasar por un dramático periplo en
locales de toda España, acudió a una vidente en busca de una
ayuda "mágica" para cambiar su fortuna. La vidente,
sabedora de la situación ilegal de la joven, le estafó hasta
400.000 pesetas, facilitándole amuletos y talismanes de
supuestos poderes sobrenaturales, que oscilaban entre las 12.000
y 20.000 pesetas, así como velas "magicas", consultas
de tarot o rituales de hasta 160.000 pts. Los supuestos
amuletos, que Adriana ha facilitado a MM para su análisis, están
compuestos por vulgares fotocopias (de libros de magia o La
Biblia), y ramitas de supuestas hierbas sobrenaturales, cuyo
valor real no supera los veinte duros. Pero Adriana no se atreve
a poner su caso en conocimiento de las autoridades debido a su
situación ilegal en España, y al terror a posibles represarias
esotéricas de la bruja, quien aprovecha esta situación para
estafar a las prostitutas.
Ese temor a denunciar las
estafas parapsicológica es una constante detectada en un
estudio sobre los fraudes paranormales realizado por EL OJO
CRITICO (única publicación editada en España sobre los
engaños esotéricos) y recogido por la revista oficial de la
Policía Nacional, en su número 119.
El estudio de EOC
consistió en publicar en diferentes revistas y programas de
radio un anuncio solicitando las denuncias de los ciudadanos que
considerasen haber sido estafados por videntes. Para su
sorpresa, la inmensa mayoría de las víctimas de estos
falsarios temían poner su denuncia en conocimiento de la policía.
En primer lugar por temor al ridículo, en segundo lugar porque
las familias de los estafados -mayormente mujeres- desconocen el
golpe a la economía familiar que ha supuesto la consulta
compulsiva a brujos del estafado, y en tercer lugar por el pánico
de estos consultantes -lógicamente hipersugestionables y
supersticiosos- a que el brujo se vengue de la denuncia con un
maleficio...
Otros datos interesante
arrojados por este estudio se refieren al motivo de las
consultas. Un 27% de los casos recogidos se deben a una consulta
a videntes a causa de problemas laborales. El 73& restante
se reparte por igual entre consultas por motivos de salud y por
problemas sentimentales.
En cuanto a los tipos de
estafas más habituales, más de un 60% de las denuncias
reportadas se refieren al llamado "timo del
trabajito". Este engaño consiste en diagnosticar al
consultante que todos sus problemas se deben a un "mal de
ojo" que algún amigo, familiar o compañero ha realizado
contra él. La única forma de paliar ese maleficio, según el
brujo, es a través de un "trabajito" de magia que
neutralice sus terribles efectos. El precio de esos
"trabajitos" puede oscilar entre las 20.000 pts y
varios millones de pesetas.
Otros timos frecuentes son
"la limpia del dinero" o los "videntes nómadas".
Este último sistema ha sido desarrollado tanto por estafadores
independientes como por auténticas bandas organizadas, como la
desmantelada por la Policía Nacional de Barcelona, quien detuvo
a un grupo de emigrantes sudamericanos que se establecían en
una ciudad cualquiera, insertando diferentes anuncios como
tarotistas, quiromantes, astrólogos, etc, en la prensa local.
Abrían sus consultas en pisos de alquiler u hoteles, y cada vez
que un cliente llegaba a una de esas consultas, y tras cobrarle
todo lo posible, remitían el caso -por ser muy grabe- a un
colega más capacitado que utilizaría otra técnica mágica,
por ejemplo la astrología. El astrólogo era otro miembro de la
banda, que tras cobrar a precio de oro la carta astral, remitía
el caso a un compinche cartomante, y así hasta que el cliente,
aterrorizado porque todos los videntes reforzaban su temor diciéndole
lo mismo sobre el terrible más que le acechaba, se había
desembolsado hasta la última peseta. Después la banda viajaba
a otra ciudad y repetía la operación con nuevas victimas.
Otros "videntes nómadas",
sin embargo, trabajaban solos. El caso de Antonia Vázquez
y el "Papa Mustaphá" es sumamente gráfico.
Antonia, propietaria de un restaurante que pasaba por una mala
racha económica, acudió al brujo africano Mustapha, quien le
garantizó solucionar su problema en el transcurso de 15 días o
le devolvía el dinero. El brujo reforzaba la convicción de sus
clientes asegurando que solo cobraba la mitad de sus honorarios
por adelantado, y la otra mitad cuando el cliente hubiese
comprobado que su hechizo había resultado totalmente efectivo.
¿Cómo desconfiar ante tantas garantías?
"Papa Mustaphá"
afirmaba que el complejo ritual de brujería implicaba costosas
hierbas mágicas que debían enviarle desde Angola, así como el
sacrificio de animales, inciensos, talismanes y muchas horas de
trabajo. En suma, todo el proceso mágico ascendería a 700.000
pts aunque, eso sí, el vidente garantizaba que en dos semanas
los ingresos de Antonia y su restaurante superarían varios
millones de pesetas. Si esto no se cumplía, la cliente no
abonaría al brujo la mitad del dinero, y además este se
comprometía a devolverle las 350.000 pts adelantadas. Pero
cuando, dos semanas después, Antonia regresó a la consulta del
brujo -una habitación de alquiler- para reclamar que su
restaurante seguía dando perdidas, el vidente se había
esfumado con sus 350.000 pts... y con cantidades similares
estafadas a docenas de clientes. Y ya se había establecido en
otra ciudad española donde realizaba timos similares. MM ha
seguido el rastro de este vidente por diferentes ciudades tanto
de España como de Portugal, dejando un rastro de estafas
similares.
La picaresca mágica
La imaginación de los estafadores no conoce limites. Uno de los
timos más creativos es el consistente en "la limpia del
dinero". En este caso el brujo consigue convencer al
incauto cliente de que todos los problemas que sufre se deben a
un maleficio que pesa sobre sus bienes materiales, los cuales
deben ser sometidos a un ritual de "limpieza astral".
Para ello pide al consultante que saque del banco todo el dinero
que posea y lo envuelva, junto con joyas o cualquier otro objeto
de valor, en un paquete. Ese paquete es tratado por el vidente
con inciensos, ungüentos mágicos, pases magnéticos, etc. Una
vez concluido el ritual, el brujo sentencia que el paquete deberá
reposar durante unas horas o días, mientras se carga de energía
"astral" positiva. Pasado ese plazo el brujo regresará
a la casa del consultante para desprecintar juntos el envoltorio
y, caso de que el cliente esté satisfecho, obsequie a la
pitonisa con "la voluntad". Pero como las horas pasan
y no hay rastro del adivino, el incauto decide abrir el paquete
descubriendo que, donde antes había billetes, ahora solo hay
recortes de periódico. Este timo ha sido denunciado ya en
varias poblaciones de Galicia, Cataluña y Castilla,
fundamentalmente en zonas rurales, donde el brujo localiza con
facilidad familias con problemas, a los que presentar sus
"altruistas" servicios...
Los más hábiles deciden
reforzar la fe irracional de sus víctimas utilizando sencillos
pero espectaculares trucos de ilusionismo.
Ricardo Schiaritti, por
ejemplo, llegó de su Argentina natal estableciendo su primera
consulta en Marbella, donde consiguió hacerse con un programa
en la televisión local, y una amplia clientela de la jet-set
marbellí. Su éxito malagueño lo catapultaría a la capital,
tras pasar por programas de gran audiencia en Tele5, Antena 3 y
TVE. No es de extrañar que personajes como Emilio Aragon o Pepe
Navarro manifestasen su asombro ante los espectaculares poderes
psíquicos del argentino. Schiaritti, cuya fama de adivino y
vidente le ha permitido editar libros y hasta CDs con sus
consejos mentalistas, llegando a hacer sus pinitos como actor en
algún culebrón sudamericano, estableció una lujosa consulta
en pleno Paseo de la Castellana. Sin embargo fue desenmascarado
por una publicación especializada, que descubrió que sus
habilidades extrasensoriales eran viejos trucos de
prestidigitación e ilusionismo, utilizados por magos tan
conocidos como Juan Tamariz o Anthony Blacke.
No es extraño que los
ilusionistas sean los grandes detractores de los videntes, al
desenmascarar los trucos que muchos de ellos utilizan haciéndolos
pasar por supuestos poderes telepáticos, fakiristas o telequinéticos.
En la actualidad otros gurús esotéricos, como José González,
efectúan trucos de ilusionismo ante los anonadados ojos de sus
seguidores, que creen ver en sus falsos poderes paranormales,
una prueba de sus capacidades sobrenaturales.
Resulta imposible calcular el
dinero que anualmente mueven los videntes en España. Sobretodo
porque la inmensa mayoría carece de licencia fiscal para
ejercer su profesión, y no declarando a Hacienda sus ingresos.
Por otro lado existe también
un amplísima variedad de precios y servicios. Mientras los
videntes asociados en una insólita federación de adivinos de
El Retiro, presidida por el pintoresco Tristan Braker, cobran
entre 1000 y 5000 pts; los videntes de la "jet-set"
pueden valorar sus consultas en 15.000, 20.000 o más.
Personajes como Aramis Fuster, Rapphel u Octavio A veces, pueden
permitirse honorarios millonarios, al contar entre sus clientes
con políticos, industriales, famosos, etc. Y todo ello a pesar
de que algunos, como Octavio Aceves, acaba de perder un
juicio -precisamente con quien esto escribe- a causa de sus
fallidas profecías en el caso del secuestro de Anabel Segura.
La ilustrísima Sª Magistrada Juez del Juzgado de Primera
Instancia nº 55 de Madrid, Dª Mª del Mar Cabrejas ha
considerado que el derecho periodístico a informar sobre los
fallos premonitorios de Aceves, está por encima de su derecho a
la imagen, aunque ello afecte a su credibilidad como adivino.
Sin embargo, según la opinión
de conocidos críticos de sociedad, como Jimmy Jiménez Arnau,
"el negocio de los videntes no esta en cobrar a los
famosos, que no tienen un duro, sino en aprovechar su fama para
publicitarse y poder clavar a la gente con dinero, que quiera
presumir de tener el mismo vidente que Chabeli o Rocío
Jurado...".
No ha de asombrarnos pues que
los nombres de conocidas videntes, como Cristina Blanco,
aparezca de pronto enzarzado en los devaneos y conflictos de los
famosos, como el reciente affair entre Óscar Lozano y la
ex de Jesulín de Ubrique...
Otros famosos, como el director
de cine Paul Naschy, la actriz Tete Delgado o la
presentadora de TVE Isabel Borondo, tampoco tienen pudor
en reconocer que en su día fueron engañados por falsos
videntes. Pero es que ya son legión los actores, cantantes o
políticos que consideran a sus adivinos de confianza, como los
consejeros más adecuados para sus decisiones laborales o
sentimentales.
Esto evidentemente adquiere un
cariz más preocupante cuando el personaje que acude a la
vidente es un jefe de estado cuyas decisiones pueden afectar a
todos los ciudadanos. Recordemos el escándalo que envolvió a
la Casa Blanca al descubrirse que Ronald Reagan
consultaba muchas de sus decisiones políticas con un astrólogo.
Y para quien pueda pensar que estas cosas solo pasan en América,
les informaremos de que el pasado julio el escándalo se produjo
en Francia, cuando la vidente Elizabeth Teissier no tuvo
reparos en vender a un canal de televisión las grabaciones
magnetofonicas de las consultas que le hacía el presidente Francois
Mitterrand, entre 1990 y 1995. La vidente salía así al
paso de las declaraciones hechas por la hija de Mitterrand,
quien afirmaba que su padre jamás había acudido a una adivina
para tomar decisiones de estado. Sin embargo las cintas de la
Teissier demuestran su influencia en decisiones como la fecha de
celebración del Tratado de Masastrich, o el día en que Francia
debería entrar en la guerra del Golfo...