La
existencia de sectas satánicas que realizan sacrificios humanos
en sus rituales ha sido considerada habitualmente como una
leyenda urbana más, similar por ejemplo, a los relatos sobre
snuff movies. Sin embargo, una investigación realizada por
Mundo Misterioso aporta inquietantes datos que apuntan a que
esos sacrificios pueden ser muy reales...
Jueves, 13 de abril
Plaza del Obradoiro, Santiago de Compostela
12:00 PM
La situación era tensa. Tras
recibir la llamada de María -una satanista que había
conocido años atrás durante mi investigación del culto al
Diablo en España- había dudado mucho antes de aceptar su
invitación. Con un inquietante aire de misterio María me había
pedido que me reuniese con ella frente la Catedral de Santiago
de Compostela a media noche. Había insistido en que acudiese
solo a la cita, y no informase a nadie de a donde me dirigía.
La verdad es que era como para atemorizar a cualquiera. Y más
cuando años antes, mi padre y yo mismo habíamos sufrido sendas
agresiones de psicóticos pseudo-satanistas. Pero el motivo de
que María hubiese vuelto a contactar conmigo, después de tanto
tiempo de silencio, debía ser lo bastante importante. Al menos
como para que tomase un avión desde Barcelona solo para
reunirse conmigo.
Había tomado mis precauciones,
como siempre que me he visto en trances similares, pero pasaban
ya diez minutos de la media noche y no se veía ni un alma en la
enorme explanada de El Obradoiro. Hacía mucho frío y yo estaba
empezando a ponerme nervioso. Ante una cita de tales características,
en relación con el turbio mundo del satanismo, es razonable que
uno se ponga nervioso.
Por fin apareció. Una silueta
solitaria que se recortaba contra el fondo de la Catedral.
Enfundada en un ceñido traje de cuero negro, con su oscura
melena rizada sobre los hombros, la imagen de María no había
cambiado demasiado en cinco años. Yo la había conocido en
1990, tras conseguir acceder a su templo, arropado por una falsa
identidad como supuesto adepto de una secta satánica del norte.
Tras los saludos de rigor,
decidimos probar suerte en alguna de las cafeterías del casco
antiguo de Santiago. Y allí escuchaba, entre incrédulo y
aterrado, el testimonio más estremecedor, espeluznante y
monstruoso que había recopilado durante mis años de
investigación del culto al Diablo...
"Ocurrió en mi ciudad
-comenzó diciendo María- pero yo nunca supuse que llegasen
tan lejos. Cuando los conocí ellos ya sabían de mi fe en el
satanismo, por eso me invitaron a ingresar en su logia, pero no
pensé que fuesen a llegar tan lejos...".
Domingo, 16 de abril
Estación de Autobuses. Madrid
11:00 PM
Hacía tres noches que apenas pegaba ojo. De ser cierto lo que
me había dicho María una secta satánica estaba comprando niños
gitanos en falsas adopciones, y asesinándolos brutalmente en el
transcurso de ritos demonológicos. Había escuchado la grabación
de la entrevista una docena de veces. Todos los nombres, fechas
y lugares que citaba mi informante estaban reflejados en mi
cuaderno de campo. En la madrugada del día 14, tras dejar
Santiago de Compostela, y mientras conducía de vuelta a mi
ciudad la idea de que existiese la mas remota posibilidad de que
aquella historia fuese cierta me producía una angustia
indescriptible. Así que al día siguiente decidí hacer la
maleta y salir hacia Barcelona, haciendo escala en Madrid, donde
debía cubrirme las espaldas por si aquel relato fuese real.
El conocido periodista Miguel
Blanco acudió a la cita puntual. Antes de tomar un nuevo
autobús, esta vez hacia Cataluña, quería entregarle una copia
de la grabación y de mis notas. Otra copia de la cinta había
sido enviada ya hacia uno de los inspectores de la Brigada de
Información de la Policía Nacional con quien había colaborado
en casos similares y en quien sé que puedo confiar. Poco antes
de tomar el nuevo autobús le había telefoneado para pedirle
que confirmase ciertos datos judiciales que mi informante me había
dado, y que me preparase una entrevista con el jefe de grupo en
la Comisaría de Barcelona para el día siguiente. En caso de
que el testimonio que contenía la cinta fuese real, y a mi me
ocurriese algo durante la investigación, Miguel Blanco debía
hacer uso de la cinta. En algunas ocasiones la Policía tiene
las manos atadas para hacer justicia, y si todo aquello era lo
que parecía, los medios de comunicación, como tantas otras
veces, podrían ser el mejor instrumento para denunciar una práctica
tan infame y terrible como esta, en nuestro país.
A medida que escuchaba el
relato, Miguel Blanco palidecía, igual que yo había palidecido
antes.
-¡Carballal, yo he visto
matar un niño! -decía María en la cinta- ¡Nadie me lo
contó, yo ví como le arrancaban el corazón!. Los compran como
si fuesen a adoptarlos y luego los usan en la Misa Negra.
-¿Comprar un niño? ¿En España?
-Sí, yo mismo hice de intermediaria una vez, aunque no sabía
para que lo querían. A través de un vagabundo que conocemos se
entra en contacto con una familia pobre, de pocos recursos económicos.
Nosotros lo hicimos con una familia gitana. Se les dice que
somos una pareja estéril y que queremos tener un niño, pero no
esperar todos los trámites legales. Se les promete que al niño
no le va a faltar de nada, pero que tienen que renunciar a
volver a verlo, y se les ofrecen 500.000 o 1.000.000 Pts. Y te
llevas el bebe sin que te hagan más preguntas, pensando que va
a tener una vida mejor que el resto de la familia, pero esa vida
dura poco...
Miércoles, 19 de abril
Barcelona
19:20 PM
El inspector J. García acudió
a la cita puntualmente. Nos habíamos conocido meses atrás
cuando este brillante policía -ahora destinado en un grupo de
élite de las Fuerzas de Seguridad del Estado- estaba destinado
en Galicia, estudiando también diferentes sectas peligrosas.
Tras dos días de intensa investigación en Cataluña entregaba
al inspector García el informe que había redactado aquella
misma mañana con el resultado de mis pesquisas. Los estudiosos
Pedro Canto, que tan amablemente me dio cobertura durante la
investigación, y Pepe Rodríguez asistían también a
nuestra reunión. Días más tarde, de regreso a Galicia, me
reuniría con otros inspectores de la Brigada de Información en
la Comisaría de la Policía Nacional de Vigo, entregándoles
copia del mismo informe con mis conclusiones. Ese informe daría
lugar a un expediente confidencial sobre el caso que ahora se
encuentra en la central de la Brigada de Información, en la
Jefatura Central de Policía en Madrid.
-¿A ti que te parece la
historia? -me pregunta el inspector García tras leer
detenidamente mi informe-. Lo que cuentas es muy serio.
-Yo no puedo demostrar judicialmente que una pandilla de hijos
de puta esté utilizando niños en Misas Negras -respondí-,
pero si te puedo decir que he comprobado todos los nombres,
lugares, direcciones, teléfonos, etc, que me ha dado mi
informante, y todos son correctos. Al menos en eso no ha
mentido. He investigado a los líderes de la supuesta secta, y
hay antecedentes de denuncias por estafas. Y también he podido
averiguar que, por lo menos, han sacrificado animales en sus
rituales. Ahora os toca a vosotros...
Efectivamente, los nombres que
María me había dado no solo existían, sino que se correspondían
con las direcciones, números de teléfono, profesiones, etc,
que me había descrito. Según ella la secta Hermanos de Xangó
estaba implantada en diversas provincias españolas: Barcelona,
Sevilla, Valencia, etc. En Cataluña el grupo estaba compuesto
por varios empresarios, incluyendo un ex-Guardia Civil
propietario de una armería, a través de la cual se traficaría
ilegalmente con armas. Precisamente pocos meses antes, en una
investigación en Galicia con el inspector García habíamos
descubierto un grupo satánico similar, que en esta ocasión
utilizaba unos conocidos locales nocturnos como tapadera de tráfico
de armas automáticas.
Mi informante suponía que
existían ciertas vinculaciones entre Hermanos de Changó
y otros grupos satánicos de Barcelona, como La Orden del
Fuego o El Templo de Set, pero mis investigaciones en
torno a ambos grupos no pudieron demostrar tales vinculaciones.
Tal y como reflejaba el informe
que entregaba al amigo, compañero y policía J. García, la
testigo, que en 1992 era una conocida satanista, habría sido
invitada a ingresar en Hermanos de Xangó de la mano de
su líder, una mujer de unos 50 años propietaria de varias
librerías esotéricas, que haría las veces de sacerdotisa de
la logia. Tras un ritual de iniciación, María se habría
convertido en "hija espiritual" de la sacerdotisa, y
por esa razón el 21 de septiembre de 1992 había sido invitada
a participar en un ritual secreto, solo autorizado a una pocos
"escogidos" dentro de la secta...
21 de septiembre de 1992
Cataluña
20:00 aproximadamente
"Al principio éramos
solo siete personas -explica María-. Todos nos habíamos
vestido con túnicas rojas. Estábamos en una de las consultas
de Isabel, en el piso superior del edificio. Nos colocamos
alrededor de una especie de mesa-altar y comenzamos a invocar a Asmodeo,
Leviatán, Belial y Trisaurus. Recuerdo que
invocamos mucho a Trisaurus. Isabel y Joaquín
eran los sacerdotes, y encendieron unas velas, perfumes e
inciensos. Y de pronto el marido de Isabel se unió a nosotros,
trayendo un bulto. Al principio yo pensé que sería un muñeco,
hasta que lo destapó y vi que era un bebe de pocos meses, de
raza gitana. Joaquín se había masturbado depositando su
esperma en el cáliz, y luego Isabel hizo lo mismo. Recuerdo que
añadieron un líquido negro, yo creo que era ron. Joaquín violó
al niño con la mano, porque el sexo es el altar simbólico a
Satán, pero en un bebe tan pequeño solo puede hacerse con un
dedo. Entonces le dieron el atamé (cuchillo ritual) a Mary,
y Mary fue la que lo hizo. Fue muy rápido. Le clavó el
cuchillo en el vientre y lo abrió... aquello era una carnicería.
Se introdujo la sangre en el cáliz y todos bebimos de él...".
Según este espeluznante
testimonio el ritual concluiría cerrando los puntos cardinales,
como en muchos otros ritos mágicos. Cuando María salió del
local el cuerpo del niño continuaba en el altar.
Tras regresar a su casa, lejos
ya de la influencia del grupo, María habría comenzado a
concienciarse de lo que había presenciado, y decidió abandonar
la secta. Pero eso no es tan fácil. En vista de que la joven
adepta no daba señales de vida en varias semanas, María comenzó
a recibir una serie de llamadas de los "compañeros"
de logia, primero pidiendo, luego ordenando su regreso, y por último
amenazándola de muerte.
Desde entonces María vive
presa del terror. Su padre, con lágrimas en los ojos, me pedía
que la ayudase. Mientras la interrogaba por tercera vez en su
propia casa, el teléfono no dejaba de sonar, pero cuando el
padre de mi informante descolgaba el auricular, nadie respondía
al otro lado. Tras dos intentos de homicidio que en su día
denunció en las dependencias locales del Cuerpo Nacional de
Policía (dato que también pude comprobar), instaló un sistema
de alarma en su casa, contrató un guarda-espaldas y por fin,
tras muchas dudas, acudió a un investigador que había conocido
años antes, yo, para hacerle depositario de este relato. Un
notario custodia mucha más información. En caso de que María
sufra algún "accidente" los nombres, lugares,
direcciones, etc, de todos los implicados saldrán a la luz.
Mientras, el expediente sobre el caso permanece en una carpeta
con otros expedientes similares, que reflejan que los más
crueles relatos de ficción y terror no pueden superar a la
realidad. Mentes enfermas de monstruos sin alma que no dudan en
arrancar una vida inocente, en un sangriento culto ambicioso,
absurdo y estéril. Para cualquier investigador medianamente
sensible la lucha contra esta forma de tinieblas, aberrante
barbarie, que nada tiene de esotérico ni mágico, es mucho más
que un reportaje. Es una cuestión exclusivamente personal.
|
Sacrificios
de niños en Misas Negras
A pesar de lo
espantoso del caso no es la primera vez que nos
encontrábamos ante casos de supuestos
sacrificios de niños en ritos satánicos.
- En 1989,
durante la documentación de nuestro libro El
Diablo: El Síndrome del Maligno, Gabriel
Carrión entrevistó a Rafael Valera,
sacerdote satánico que nos confesó que había
presenciado el asesinato de un niño durante una
Misa Negra en San Francisco (USA). Dos semanas
después de concedernos la entrevista falleció
en extrañas circunstancias.
- En 1992
cuatro periodistas fuimos invitados a asistir a
una Misa Negra en Alicante, celebrada por una
logia de origen francés (que según creo ahora
se encuentra en Argentina) donde nos advirtieron
que un bebe sería sacrificado. La condición es
que nos recogerían en cierto punto de Alicante
y, con los ojos vendados, seríamos conducidos
al lugar del ritual. Allí todos los asistentes
permanecerían ocultos bajo las capuchas de sus
túnicas menos nosotros cuatro. Las gestiones se
interrumpieron y no asistimos al ritual ni
pudimos denunciarlo a tiempo.
- En 1993 el
periodista Jimmy Jiménez Arnau confesaba
ante las cámaras de TVG, en mi programa Mundo
Misterioso, que él había presenciado el
asesinato de un niño de pocos años en una
fabela de Brasil, durante un ritual de Magia
Negra. La directiva de TVG consideró que ese
capítulo de mi serie era demasiado fuerte y
prohibió su emisión.
En todos estos
casos las víctimas han sido menores asesinados
con premeditación y alevosía en ritos mágicos.
En otras ocasiones han sido adultos quienes han
fallecido o sufrido agresiones por parte de psicópatas
de ideología satanista. Mi propio padre, y yo
mismo, sufrimos en su día sendas agresiones (en
caso de mi padre con arma blanca) por parte de
alguno de estos dementes, que se creen el brazo
ejecutor del Diablo.
Noticias
misteriosas
Noticias
|
|