Aburridas sexuales
He aquí un tema interesante para
reflexionar: las mujeres y el sexo. Hoy en día, época de liberación,
ellas salen a la calle en actitud provocativa, hablan de sexo; y
mucho; hablan; de sexo; ellas; hablan. Pasan horas divagando a cerca
de lo que debe ser el buen sexo, la variedad, la calidad, la innovación,
etc., etc. Ellas se llenan la boca y a nosotros la cabeza (y las
pelotas) hablando de sexo; pero solo hablan y nada más. Dicen frases
como por ejemplo:
- Hay, como me gustaría tener un novio
puerquito!. Como me gustaría salir de la rutina!.
Etecétera., etecétera. Veamos a continuación
qué pasa cuando se encuentran con un novio puerquito (como el que
suscribe) y éste les propone algunas cosas nuevas y puerquitas para
salir de la rutina.
El sexo oral
Normalmente, cuando vemos un video porno,
tenemos que aguantarnos que la primera parte del encuentro amoroso de
la pareja en la pantalla, sea de sexo oral y que dure al menos veinte
minutos de los veinticinco que veremos en total. La chica en la
pantalla, muy avezada en esos menesteres claro, se aferra con ambas
manos al mejor amigo de su compañero (pero no caramba, él está
solo, me refiero a su miembro), y se dedica a lo suyo. Dale que te
dale, que sob!, sob!, glubs, agghh!, la cuestión es que hasta a uno
se le hace agua la boca. Boccatto di cardenale!. El caso es que la
chica se traga hasta las pelotas de su amante y todo de un solo
bocado, y sigue hasta que él llega al orgasmo. No contenta con eso,
ella se refriega el semen por toda la cara como si fuera una
propaganda de Nivea. El, chocho.
Ahora bien, uno no pretende que nuestra chica
se vuelva tan puerquita claro, solo que al menos no ponga cara de asco
y hasta ensaye algunas arcadas. Aunque la chica sea bastante abierta,
siempre hay ciertas reservas:
- Ni se te ocurra acabarme en la boca eeh!.
Si acceden a esto, cuando acabamos salen
corriendo al baño con los ojos saliéndoseles de sus órbitas y un
segundo después alcanzamos a escuchar - Ptuaajjj! - y algo más de
quince minutos de gárgaras y depende de la chica; hasta ruido a
cepillado de dientes. Para aquellos que cargamos grueso calibre
(modestia aparte, eh!), más abajo del glande ni que hablar!, garganta
profunda hay una sola, y no es la de nuestra chica precisamente.
También están aquellas que cuando a
nosotros nos llega el turno, se cierran como ostras y hay que usar una
barreta de acero para separarles las piernas.
- Brase visto, pst!.
El sexo anal
Seguimos con el video. Aparece una hermosa
rubia, de cuerpo espléndido y que lo primero que hace es mostrar a cámara
un esfínter más chico que el agüjerito de un ojalillo. Su
partenaire, Don Juan Zodape, calza un aparataje que ni le cuento. La
chica, después de todo el jugueteo preliminar y un poco de penetración
vaginal, se encrema el ojalillo, lo mira a él y le hace un gesto
invitador. Dentre no más, mijo!. Y allí va él. Uno piensa que la
chica se va a rajar al medio, mientras pega unos alaridos desgarrantes
y la cama se va inundando poco a poco de sangre. En fin, un cuadro
dantesco y qué sucede en cambio, la chica se relaja, él consigue
hacer lo suyo con absoluta normalidad, ella gime y hasta puede fingir
un orgasmo sin derramar una sola lágrima. Y todos felices.
¿Qué sucede cuando nosotros se lo
proponemos a nuestra niña?. Abre los ojos desmesuradamente mientras
pega el culo contra la pared, como si estuviésemos a punto de
violarla. Nos trata de asquerosos, puercos degenerados y sádicos; y
amaga a estirar un brazo hacia el teléfono para marcar el 101. Las más
audaces solo nos dejan juguetear un poco con los dedos, pero nada más.
- Y no insistas porque te escupo!.
Uno les muestra la película, toneladas de
revistas con fotografías que compramos con alguna esperanza, les
damos a leer artículos de revistas donde otras mujeres confiesan
haber gozado como marranas, pero no es suficiente. Eso tiene que doler
horrorosamente. Nunca probaron!, pero debe doler como nada en la vida.
Y además:
- Es repugnante!. No insistas!.
Los aparatejos
Sigue el filme. Son dos chicas ahora las que
aparecen en pantalla y cargadas de esos juguetitos. Una de ellas toma
uno que parece una motosierra con caja de quinta y todo, se coloca la
mochila de los cazafantasmas, un par de orejeras para el ruido y manos
a la obra. Arden de placer!. Nosotros, un día, sacamos uno pequeñito
de abajo de la almohada:
- Acataaa! -¿Qué pasa entonces?.
- No, que me impresiona!!. Sacá esa porquería de mi vista!. Ni se te
ocurra eh!.
- Pero mirá, es genial!. Tiene lucecitas, tres velocidades, corta,
ralla, pica, hace rebanadas, corta papafritas...
- TE DIJE QUE NO!. ¿Por quién me tomás!?.
- ??!!.
Las fantasías sexuales
A todos nos gusta hacernos el bocho. No hay
duda de ello. Mi fantasía tiene que ver con las colegialas.
Secundario, pollerita escocesa tableada por encima de las rodillas,
casi mini, medias de lana hasta las rodillas pero ligeramente caídas,
mocasines, camisa con el cuello desabrochado y la corbata floja y con
un suéter livianito arriba; con los puños doblados. Huau!!. Me
estalla la cabeza. Nada rebuscado, nada de cuero, botas, látigos de
tres bolas, ni isótopos radiactivos. Hacemos nuestra propuesta y ¿con
qué nos encontramos?.
- No seas ridículo, por favor!. Como se nota
que no me tomás en serio!. ¿No querés que te haga sombras chinescas
también!?.
Lo dicho al principio, son aburridas sexuales
y pululan por doquier. No aceptan una sola de estas alternativas. Son
muy pocas las almas caritativas que acceden a alguna de estas
peticiones, muy pocas.
- Snif!.